La enfermedad de «extrañar»: Nostalgia en la historia
Aunque siempre hemos estado intrigados por nuestro pasado, el término «nostalgia» no existía hasta 1688, cuando fue acuñado un joven estudiante de medicina suizo llamado Johannes Hofer en su tesis doctoral en la Universidad de Basilea. El término se usaba para describir el sufrimiento extremo, tanto físico como psicológico, que experimentaban los soldados mercenarios suizos cuando estaban luchando lejos de sus hogares, en terrenos llanos o costeros de Europa.

Para crear la palabra, unió dos raíces del griego antiguo:
- Nostos (νόστος): Que significa «regreso a casa» o «retorno».
- Algos (ἄλγος): Que significa «dolor», «sufrimiento» o «anhelo».
Literalmente, la nostalgia nació como «el dolor causado por el deseo insatisfecho de regresar al hogar».
Durante más de dos siglos, la nostalgia no fue un sentimiento. Fue un diagnóstico médico severo que provocaba síntomas físicos reales: fiebres altas, desnutrición y pérdida de apetito, palpitaciones cardíacas y dolores en el pecho, y una profunda depresión que debilitaba el sistema inmune hasta causar la muerte.
En Europa, los médicos militares reportaron cientos de casos de soldados del ejército de Napoleón Bonaparte que caían por «nostalgia» durante las campañas en Egipto o Rusia. Se consideraba un problema grave de deserción psicológica.
Los tratamientos iban desde purgas y sanguijuelas hasta amenazas de castigos corporales o fusilamiento para forjar el carácter.


La Guerra de Sececión Americana (1861-1865) fue uno de los últimos grandes escenarios donde la nostalgia se clasificó formalmente como una patología médica militar.
Los médicos de la época describían a los soldados jóvenes mirando fijamente al vacío, incapaces de comunicarse (similar a lo que para la Primera Guerra Mundial se conoción como shock shell syndrome), perdiendo peso gradualmente hasta que sus cuerpos colapsaban por infecciones secundarias.
La transición del término: Visión contemporánea
A finales del siglo XIX y principios del XX, con el auge de la psicología moderna y el psicoanálisis, la nostalgia dejó de verse como una enfermedad del tejido cerebral o de los nervios. Pasó a clasificarse como una variante de la melancolía o un «trastorno represivo», un problema psicopatológico relacionado con el duelo por la pérdida o la incapacidad de adaptarse al presente.
Gracias a las investigaciones contemporáneas de académicos como el Dr. Constantine Sedikides, hoy entendemos que el recuerdo del pasado a veces se activa como un mecanismo de defensa cuando el presente se vuelve demasiado abrumador o incierto.
No es sorpresa que desde la pandemia de Covida-19 en 2020, hubo un auge de la moda Y2K entre la Generación Z (especialmente en redes sociales): Los colores vibrantes y texturas evocaban un sentimiento de felicidad y despreocupación que necesitábamos, influencia que incluso llegó a la música con artistas como Olivia Rodrigo en el video musical de good 4 u (2021). Estos referentes también nos llevaba a un lugar seguro: Las cámaras analógicas, los celulares con teclas y las primeras versiones de internet eran la promesa de un futuro idílico, lejano a lo que estábamos viviendo en la vida real pero que podíamos recrear desde la comodidad de nuestras habitaciones. Estos son algunos artículos que explican a myor profundidad el Y2K revival en esta década.




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Y si crees que estás listo para adentrarte en el mundo de la nostalgia en el marketing, te invitamos a leer Reinterpretar el ayer.

